La incertidumbre pesa, la incertidumbre de lo que haya detrás de mi puerta, de la puerta que representa mi seguridad, la puerta que me separa de mi hogar y a la vez lo protege. Estoy afuera de mi hogar, de mi refugio, de mi casa.
La noche a tomado su posición y me alumbra un bombillo que se encuentra justo encima de mi cabeza, un bombillo redondo que emana luz amarilla y mata los zancudos de los que pronto seria presa. Este bombillo traslada mi sombra justo detrás de mi. Te temo bombillo, pues mis miedos revelas.
Entre mi dudar y ese frío que algunos llaman miedo, busco la llave que me dejara entrar, que me abrirá paso hacia detrás de la puerta, hacia el interior de mi casa, aunque siento un vacío y sufro un temblor y depronto nace un presentimiento de que tal vez no deba.
Tomo aire, aprieto los dientes, introduzco la llave, y con un esfuerzo subvalorado pero torturador la giro… La puerta se abre ante mi.
Todas las luces están apagadas con excepción de aquella que alumbra mi sala de estar, hay musica de fondo, esto exalta mis sentidos y me saca el aliento, pero aunque no entiendo como puede estar sucediendo esto,en mi casa reina… La soledad.
Me veo obligado a revisar cada rincón de mi casa, puesto que mi alma nunca estará tranquila hasta estar seguro de que todo esta en orden. Reviso el baño y noto una humedad en el jabón, pero nada mas, observo en mi habitación y todo esta en orden y creo que la paranoia esta surgiendo en mi cabeza, por que estoy seguro de que mi cama estaba perfectamente tendida, examino cada rincón de mi cocina y me cercioro de que cada alimento, cada objeto y la impecabilidad de mi cocina estén intactas y este es el único lugar que esta completamente intacto aunque temo que algun detalle halla escapado a mi atenta vista. Por ultimo reviso en mi patio trasero, y aunque mi alma esta totalmente pasmada, lanza a un grito que hace huir un gato que llacia parado encima de uno de los altos muros que protegen mi patio. El gato huye y mi valentía corre detrás de el, han forzado el candado que cerraba la reja que desde el patio impedía el acceso al resto de la casa. Mis nervios explotan, mis ojos vacilan sobre su orbita, las lágrimas no tardan en fluir, el miedo me invade por completo. Alguien pudo entrar a mi casa con tranquilidad y salir de igual forma aunque sospecho que lo hizo cuando sintió que llegaba puesto que lanzo una risa macabra he hizo mi corazón parar debajo del amarillo bombillo, ¿aunque quien asegura que se fue?, no lo se, y mi mente se tortura al pensar que este pueda volver.
Mi coraje se ha escapado y como un niño pequeño al cual abandonaron a su suerte huyo del patio trasero y me aseguro de que la puerta externa este totalmente cerrada, miro el reloj de pared el cual da las nueve en punto de la noche, cierro la puerta de mi habitación, tomo una navaja suiza y mi reloj digital, me acurruco en mi cama con la incertidumbre de que vendrá, con la ignorancia de que hacer… Con el miedo de morir.
Los minutos pasan y mi mente se entretiene imaginando las variadas y macabras posibilidades en que puedo morir en mi propia casa, mi mente desgraciada que con sus insensateces que antes agradecía, acobarda mi alma y realmente cada vez considero mas que me va a abandonar.
Los minutos se convierten en horas, pronto el reloj marca las diez, las diez y 20 minutos, las diez y 50 minutos, las once , las once y 5 minutos, las once y 22 minutos, hasta que mi reloj lanza su maldito pitido y marca las doce en punto de la noche… ¿La hora en que las brujas toman el Té?
El reloj sigue andando y mis párpados empiezan a pesarme, el reloj marca ahora las doce y 10 minutos, y mis oídos me empiezan a engañar o eso quiero creer, los sonidos de la noche que había tratado de ignorar ahora suenan con mas fuerza que nunca, pareciese que las cosas tomaran vida, pareciese que hasta la luna gemidos me lanza y hasta he creído escuchar como se abre la reja de mi patio trasero.
De una en una veo por la ventana de mi alcoba como se encienden las lamparas de mi refugio pero no veo la mano que oprime el suiche, ¿o acaso mis ojos no le quieren ver?, ¿acaso mi mente teme que sucumbiré ante la imagen de mi agresor y por eso la oculta?. Depronto oigo que alguien toca a mi puerta, solo dos golpes y nada mas,el temblor regresa a mi, y con mucho miedo pregunto…
-¿Quien es,quien toca a mi puerta?
No oigo una respuesta concreta,solo la misma risa macabra de antes y un martillo que golpea mi chapa,y salvajemente logra abrir la puerta y entrar, Yo aterrorizado (creo que de no ser por mi juventud habría tenido suerte y hubiera muerto de un infarto), corrí hacia el rincón de mi cama,cerré los ojos y me entregue a mi destino. El hombre,el desgraciado,mi pesadilla,se sienta a mi lado o eso senti, y al acercarse ríe en mi oído y hace que mi cabello se herice y mi corazón lata a la velocidad que truena un motor. Me quita suavemente mi navaja y por primera vez me habla…
-¿A que le temes?,tranquilo soy solo un hombre o eso se han dicho así mismos unos cuantos que yacen muertos,¿sabes?,he disfrutado mucho de tu miedo- aquí paro unos segundos y respiro mientras cubría mis ojos con sus grandes manos- creo que no te matare ahora,pero ten seguro que volveré…
Y entonces soltó la risa mas macabra y maquiavélica que jamas ha brotado de la boca de un hombre (aunque empecé a dudar que este ser lo fuera),y partió de mi lado,dejando mi puerta abierta y mi corazón destrozado.
Llore desgarradamente sobre mi lecho suplicando que no fuera el de mi muerte,y de esa noche en adelante cada noche escucho su risa…